En primer lugar, hay que remarcar el conjunto de Pollença, el cual, a pesar de ser de época romana, contiene restos bizantinos, sobre todo una necrópolis.
Otro de los elementos más significativos de la población son sus murallas medievales. Fueron encomendadas por Jaume II en el año 1298, aunque las obras se alargaron hasta 1362. Los mismos habitantes de Alcúdia se hicieron cargo de éstas, mientras que del foso se encargaron prisioneros genoveses. Se trata de un recinto de planta poligonal irregular, obrado con piedra arenisca unida con mortero de arena, cal y agua. Los lienzos, de dos metros de anchura, estaban reforzados por veintiséis torreones, que tenían una altura de seis metros. Destacan las puertas de Mallorca —o de Sant Sebastià— y de Xara —o del Muelle—, más una tercera que no se ha conservado, la de Vila Roja. Estilísticamente son muy parecidas, puesto que presentan una zona de ingreso, en el cuerpo central, con un arco de medio punto adovelado, y los cuerpos laterales están constituidos por dos torres. En la puerta de Xara se conservan restos de la puerta de madera que cerraba el paso. Después hay un segundo recinto de murallas renacentistas, encargadas por Felipe II y acabadas en el año 1660.
Uno de los edificios más característicos de la población es el oratori de Santa Anna. Se encuentra ante el cementerio municipal de Alcúdia, en la carretera que va hacia Artà. Fue construido en la segunda mitad del siglo xiii para acoger a la población de Alcúdia, hasta que se construyó la parroquia de San Jaume. Corresponde a una típica iglesia de repoblación, con un portal de acceso centrado y arco de medio punto adovelado, sobre el que se sitúa la imagen gótica de la Verge de la Bonanova. El conjunto está coronado por una espadaña de definición ojival. Es de planta rectangular, dividida en cuatro tramos por tres arcos diafragma que sostienen el techo de madera a doble vertiente. El ábside, parecido a un nicho, está cubierto por una bóveda de cañón. Hay que destacar una pila de agua bendita que se atribuye a Pere Morey (siglo xiv).
La parroquia actual es neogótica, ya que la antigua iglesia se derrumbó en el año 1870. Pero de la época medieval se han conservado varios bienes muebles. Presidiendo el altar mayor, insertada en el retablo barroco, se encuentra la talla de madera policromada del siglo xv que representa al Crist, una imagen venerada que sudó agua y sangre, como comentaremos a continuación, y que es sacada en procesión cada tres años. Asimismo, el Museu parroquial, anexo a la iglesia, contiene numerosos objetos que pudieron salvarse del hundimiento, así como varios ornamentos religiosos (uno de ellos es una casulla de los siglos xv-xvi), un copón de plata del siglo xiv con incisiones geométricas, entre las que se observa la estrella de David, las sillas góticas del coro y un conjunto de pinturas góticas. Una de ellas es el antiguo retablo del oratorio de Santa Aina, obra de Rafel Mòger, datado en el tercer cuarto del siglo xv, que representa a la Verge amb el Nin, Sant Sebastià, martirizado con las flechas, y Sant Bernadí de Siena, mientras que en la parte superior, entre el Calvario, pueden verse las dos torres de la población de Alcúdia. Otra es la de Sant Martí, que reparte su capa con un pobre, obra de Joan Desí (alrededor de 1500). También hay dos fragmentos que formaban parte de la predela del retablo de la Assumpció, que representan la dormición de la Virgen y la aparición de la Asunción a Santo Tomás, obra de Miquel d’Alcanyís (mediados del siglo xv). Y el tríptico de Sant Pere, Sant Andreu y Sant Cosme y Sant Damià, obra anónima del siglo xv.
Otro edificio a remarcar es el antiguo hospital de Sant Jaume, situado en la calle de San Jaume, 30, actual sede del Museu Monogràfic de Pollença. Es un edificio de una sola nave, con cubierta de vigas de madera con dos vertientes y sostenida por dos arcos apuntados. Fue construido a lo largo del siglo xiv para servir de hospital a los necesitados de la población. La fachada principal presenta un portal de arco de medio punto sobre el que se encuentra una pequeña cruz de piedra, mientras que el lateral de la calle de la Iglesia tiene tres ventanas con arco de medio punto.
Un lugar destacado del municipio de Alcúdia es la cova de Sant Martí, situada al pie del monte del mismo nombre, a unos cinco kilómetros de la ciudad. Según la tradición, ya fue utilizada como santuario por los primitivos cristianos que habitaban la ciudad romana de Pollença y sus alrededores, aunque las primeras noticias sobre su existencia no aparecen hasta 1268. Se entra por una escalera de dos tramos muy empinados que forman un ángulo agudo para salvar un desnivel de doce metros. En el interior hay un antiguo pozo y a ambos lados se encuentran dos pequeños altares medievales dedicados a Sant Martí y Sant Jordi. Las obras de construcción de estas capillitas empezaron durante el siglo xiii, pero el mayor impulso se dio en la segunda mitad del siglo xiv. Se trata de dos capillas a las que se entra a través de sendos arcos de medio punto, cubiertas con bóveda de crucería y clave en el cruce de los nervios, si bien la capilla de la derecha, dedicada a Sant Jordi, es más moderna (siglo xvii). Fue en este lugar donde el Crist de Alcúdia sudó agua y sangre el 24 de febrero de 1507.
Un último lugar de interés medieval lo constituye el Fort dels Templers, cuyos restos permanecen dentro de un bosque de encinas de la posesión de Vernissa, sita cerca de la carretera de Palma a Alcúdia. Son las ruinas de una antigua construcción templaria.