Miramar. Es una finca situada entre Valldemossa y Deià, a la que se accede desde la propia carretera, y donde Ramon Llull fundó en el año 1276 un centro de estudio para misioneros que debían ir a predicar al norte de África. Su vida fue efímera, puesto que antes de 1295 ya había cerrado sus puertas. De la época de Llull no queda nada. Hay, sin embargo, restos del claustro medieval del convento de Santa Margalida de Palma, que hizo traer el archiduque Luis Salvador. No muy lejos de las casas se encuentra la llamada cueva de Ramon Llull, donde, según la tradición, el beato iba a rezar y meditar.
Randa. Es la montaña donde Ramon Llull se retiró algunas temporadas, alrededor de 1273, y tuvo revelaciones. Se accede a través de la carretera que va de Algaida a Llucmajor. Los distintos lugares relacionados con su estancia, aunque no se sabe realmente dónde se estableció, siguiendo el orden de ascenso, son:
Gràcia. La ermita fue fundada en el siglo xv por franciscanos observantes, bajo un gran acantilado, aprovechando la cueva de Aresta, a pesar de que de aquellos tiempos sólo queda el ábside del primitivo oratorio, conservado en la primera capilla del lateral izquierdo. Preside la pequeña iglesia la escultura de la Virgen, de Gabriel Mòger.
Sant Honorat. La ermita empezó a ser edificada en 1394, aunque de la primera construcción sólo queda la lápida que hay sobre el portal de acceso interior.
Cura. Existen varias noticias sobre la posible vivienda de Llull, así como una cueva donde, según la leyenda, se habría establecido, pese a ser de dimensiones muy reducidas. Alrededor de 1502 se creó un colegio de gramática, muy famoso durante los siglos xvi-xvii.
El entorno. La familia Llull poseía una propiedad cerca de la montaña, que no ha podido averiguarse cuál era, si bien parece que debía de tratarse de las actuales fincas de Sa Mata Escrita o Pola. De hecho, una antigua leyenda vinculaba un tipo muy especial de mata, que presenta una especie de signos en sus hojas, al hecho de que Llull habría escrito en caracteres árabes.